Playas de Reta, 24 de febrero, 2010

El artista plástico y escritor Horacio Ramirez nos envía desde Reta un escrito semiliterario y dos notas semicientíficas para compartir

 

Un relato para aquellos a quienes les cuesta olvidar

Mañana de sábado en Reta

Mañana húmeda, neblinosa, fresca.
Los vapores se rinden en el pasto y siembran de diamantes el verdor recién amanecido.
Un incierto perfume a eucalipto lo conjura todo y, a lo lejos, se deshacen las voces de dos chingolos. Las nubes deambulan bajas y en la radio, una vieja canción de Bonnie Tayler hace de esta mañana de sábado en Reta, un rincón entre triste y resignado para aquellos a quienes les cuesta olvidar...

Venía de Tres Arroyos en la Dorreguense del mediodía. Al hacer la combinación en Copetonas se sienta a mi lado una señora. Comenzamos a desandar la monótona distancia charlando sobre Reta y sobre aquellos otros males en común que vuelven dóciles a esos diálogos de cercanías forzadas y, sobre todo, charlando de esos pequeños males que nos convierten en fugaces y consabidos socios en la desdicha.
Todo hubiera sido tan pasajero -como lo éramos, al cabo, nosotros mismos- si no fuera porque el rostro de esa señora no me resultaba del todo desconocido. Poco a poco, su cara se me hacía más y más familiar. Hasta que en la doble tarea de dialogar y tratar de desentrañar el misterio, caí en la cuenta que sí, que debía ser ella, que tenía que ser ella... Pero ¿cómo preguntárselo sin correr el riesgo que se ofendiera? Ya estábamos llegando a Reta y todavía no había tenido la oportunidad.
Pero cuando pasamos por el Reta-Door y Mariano ya desaceleraba la combi, ella hace un comentario impreciso sobre los nombres de los lugares y entonces, sin pensarlo más, vi mi oportunidad. Le digo:
-Y sí... Mi casa, por ejemplo, se llama ‘Yapeyú’ por la calle donde yo vivía en Bernal...
-¡Ah! ¿Sos de Bernal?
-Sí -me apuré a contestarle- Vivía cerca de la Escuela 18...
-¡Oh! Yo también fui a la 18...
¡Cómo no lo habría de saber yo! ¿Cómo no saberlo, si aquel primer día de primero inferior, aquella tarde de guardapolvos almidonados y torrentes de lágrimas, te sentaste a mi lado a compartir el naciente miedo a vivir..?
Pero de pronto, en un instante sin esperanza, antes de que Mariano cerrara para siempre la puerta de la combi, oí tu reproche: “¿...Por qué no me lo dijiste antes..?”
Y ahí me quedé: solo, viendo cómo se alejaba de nuevo la combi, llevándose con ella el recuerdo impiadosamente reaparecido...
Ahí me quedé: ahogado en la sorpresa y con las mismas palabras que creía ya olvidadas y que descubría dormidas de nuevo en mis labios infantiles; aquellas mismas palabras que nunca antes te había dicho: “Te quiero...”

Mañana húmeda, neblinosa, fresca. Mañana de sábado en Reta.
Una vieja canción de Bonnie Tayler en la radio hace de esta mañana un rincón entre triste y resignado para aquellos a quienes -por esas cosas que tiene la vida- cada vez les cuesta más olvidar...


El mito del calentamiento global

Escribe: Horacio Ramírez (*)

No hubo período de la Historia en el que la Humanidad no desarrollara mitos apocalípticos. Esto se explica admitiendo una extrapolación al plano histórico de la muerte individual: muere el Hombre individual y así morirá el Hombre social.
Este marco antropológico y psicosocial nos puede servir de base para entender la aparición de estos "proyectos míticos de muerte" que en forma regular elaboran las civilizaciones, y en particular nos referiremos al del Calentamiento Global.
Existe un sinnúmero de documentos que ni Al Gore ni gran parte de la Humanidad están dispuestos a ver... Veamos.
¿Qué la temperatura global va en aumento? Pues no existe tal cosa de la temperatura global. Se trata de un promedio que es una abstracción estadísticamente viable pero de aplicación nula en el mundo real: la temperatura de un lugar responde exclusivamente a ese lugar y nada más que a ese lugar. El ejemplo al que se suele apelar para entender esto es tomar todos los números de teléfono de nuestros amigos, sumarlos y luego sacar el promedio: estadísticamente el cálculo es válido pero no habrá nadie -ni siquiera un 'amigo promedio'- al que podamos llamar con el número obtenido.
¿Qué el dióxido de carbono aumenta el efecto invernadero? Primero: un aumento en el CO2 está lejos de perjudicar a la biosfera ya que le está dando combustible al proceso de fotosíntesis: más CO2, más plantas y más grandes, más fotoactivas con más producción de oxígeno respirable. Segundo: se sabe que el agua -como hielo, líquida o en vapor- es mucho más efectivo como agente de efecto invernadero que el CO2. Además, cualquier aumento en la temperatura aumentará la evaporación y la nubosidad con un incremento de efecto invernadero pero con un aumento de reflectividad o albedo de nuestro planeta, disminuyendo la cantidad de calor que llega a la superficie del planeta. Se trata de un viejo efecto regulador de la temperatura que ha venido acompañando a nuestro planeta desde siempre.
¿Qué la actividad industrial disminuye la cantidad de oxígeno respirable? No ha existido proceso que produjera más oxígeno respirable en la historia de la Tierra -a escala humana y geológica- que la Revolución Industrial, y esto por la vía de la liberación de oxígeno molecular  desde la hematita y la bauxita para obtener hierro y aluminio, respectivamente.
¿Qué la Revolución Industrial en su faz metalúrgica -principios del s. XX- inició la escalada térmica del planeta? La curva exponencial de incremento de temperatura conocida como 'palo de hockey' responde a modelos climáticos (de circulación general o MCG) altamente dudosos: no contemplan el poder regulador térmico del H. sur; toman como celda de cálculo superficies de 450 kilómetros de lado -donde pueden convivir calentamiento, heladas, sequías e inundaciones- dejando fuera del cálculo a las superficies oceánicas, o sea: al 73% de la superficie del planeta. Así, basar una política nacional o de bloque en semejante precariedad estadística (un pronóstico aceptable por modelo informático, es a tres días como máximo) es un peligroso disparate al que, sabiamente, los EE.UU. no han querido adherir. Por otra parte, el valor como herramienta del modelo matemático que llevó al 'palo de hockey' de la temperatura ha sido duramente cuestionado por técnicos que demostraron que la matriz usada daba "palo de hockey' o escalada térmica independientemente de los datos ingresados.
¿Qué los hielos se derretirán y se inundarán las costas? Si el casquete ártico -un témpano gigante- se derritiera no aumentaría el volumen de agua oceánica. Haga la prueba: vierta agua caliente en un vaso con agua y hielo hasta el borde del recipiente y espere a que se derrita el sólido: no se volcará una sola gota. Sea líquida o sólida, siempre es la misma cantidad de agua y no tiene porqué elevarse el nivel del vaso: no hay de dónde sacar más agua. En cuanto al hielo antártico, su temperatura es de unos -15º C como valor promedio. Si la temperatura subiera 3º C, el frío descendería a -12º C y el agua seguiría estando congelada. Es más: al aumentar la temperatura, aumenta la evaporación lo que aumenta la humedad atmosférica, aumentando la nieve en el antártico y con ella, el hielo. Un calentamiento atmosférico, de hecho, llevaría más hielo a los casquetes polares en lugar de quitárselo: antiguos calentamientos globales han descendido el nivel oceánico...
Y sigue la larga lista de desmitificaciones al respecto, pero la gente -que no está obligada a saber de estas cosas- sólo parece poder acceder a los que cuentan el cuento del Calentamiento Global. Los graves inviernos del norte y los veranos templados del sur, demuestran que muy bien podríamos estar en un proceso de enfriamiento. En realidad, los períodos de calentamiento y enfriamiento a eras glaciales son de unos 20 mil años y ya hemos pasado los primeros 10 mil de calentamiento para estar ingresando a los 10 mil de enfriamiento. Estos ritmos se deben no a efectos invernaderos, sino a variaciones rítmicas en la posición y distancia de la Tierra respecto al sol, a lo que hay que sumarle procesos recursivos de actividad solar que también -se sabe- han determinado calentamientos y enfriamientos en otras épocas...
En síntesis: Occidente se ha jactado durante siglos de haber disipado las tinieblas del oscurantismo medieval y habernos dado la luz de la razón. Esta misma luz de la razón, sin embargo, ha demostrado -como lo hizo con el otro cuento del agujero de ozono- que es capaz de sembrar sombras a nivel planetario. Y lo más serio quizás sea que el planeta parece empecinado en creerle más a la sombra... En otros términos: lo más grave no es hacer como el avestruz y esconder la cabeza, lo realmente grave es que el mundo que queda afuera diga que no ve al avestruz...

(*) E-mail: horacio.reta.ramirez@gmail.com


Palomas: maten al síntoma

Escribe: Horacio Ramírez (*)

Que los argumentos ecologistas han pecado muchas veces de ingenuidad, es cierto. Y que importantes grupos ecologistas han mentido conductas que engalanan el discurso de políticos, noticieros y docentes, pero que encubren negocios de un cínico color verde dólar, también es cierto. Sin embargo, hay mucho ecologista idealista -desinformado- embarcado en luchas que, lamentablemente, son una pérdida de tiempo por no enfrentar una realidad lógica difícil de admitir. Tal realidad lógica es que no se puede combatir una conducta equivocada desde el mismo contexto en el que se da tal conducta: si le pego al que me pega, le doy la razón al que me pega: pegar es la solución y fomento el error que quiero combatir.
Esta clase de laberintos lógicos carece de salida, porque, simplemente, esos laberintos se construyen desde una idea determinada: una idea de ganancia, de poder, dinero, etc. De modo que ningún razonamiento podrá encontrar una salida porque no la hay, ya que se trata de un sistema cerrado de ideas: una ideología.
Una cultura occidental basada en estas ideas jamás podrá entender un argumento ecologista, máxime si tal argumento se hace con otro laberinto lógico e ideológico análogo. Cuando Minos encierra a Dédalo y a su hijo en su propio laberinto -en el centro del cual moraba Asterión, el Minotauro-, el ingenioso inventor creó unas alas mecánicas y él y su pibe salieron volando. Ya sabemos lo que le pasó al hijo -que se llamaba, obviamente, Ícaro-, pero el padre, más sabio, logró demostrar cómo se sale de un laberinto sin salida: por arriba, es decir: por un nivel lógico más elevado.
Cuando nos quejamos de que las palomas engullen toneladas de semillas, nos quejamos, en realidad, de que las palomas sean palomas, porque las palomas hacen cosas de palomas, por ejemplo: engullir semillas. Cubrimos hectáreas de suelo con comida para palomas y cuando, después de años de alimentarlas, éstas pegan un salto poblacional formidable, golpeamos desconsolados a las puertas de los sabios. La salida que Dédalo nos propondría sería razonar de un modo, digamos, budista: preguntarnos no ¿cómo hacer para que la paloma no me moleste?, sino preguntarnos ¿qué hice yo que ahora las palomas me molestan? y luego actuar en consecuencia. El cambio de actitud le corresponde al que alimenta palomas y luego se queja de que haya muchas palomas. Sin embargo, una conducta tan obvia requiere destruir el eterno laberinto lógico de Occidente basado en la explotación de recursos y la ganancia sin considerar las consecuencias de los métodos usados a tal fin...
Pero las consecuencias llegan. Siempre llegan. Y cuando el síntoma aparece, nos negamos a reconocer que la mentalidad puesta en juego y que desencadenó el síntoma, es una trampa sin salida y en vez de elevarnos sobre nuestras propias limitaciones, nos abroquelamos en nuestras ilusiones de ganancias, de poder y conocimiento sin límites y sin preocuparnos por las consecuencias. Y el sabio responde: "maten a las palomas", que es lo mismo que dijera: sigan rompiéndose la cabeza contra las paredes de sus propias cárceles. Porque, aunque intuyamos que el sabio sabe la respuesta ("cambien de actitud frente a la Naturaleza, y la Naturaleza les perdonará la vida") jamás lo diría si pretende que los poderosos le sigan pagando el sueldo... En otras palabras: seguiremos perdidos dentro del mismo laberinto si creemos en que acabaremos con la enfermedad matando los síntomas... Seguiremos hasta que Asterión nos devore y debamos reconocer ante el Ecosistema triunfante a sinrazón de nuestra civilización: "Acta est fabula": La Comedia ha concluido.

(*) E-mail: horacio.reta.ramirez@gmail.com

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